Cómo puede ayudarte la fisioterapia si sufres una rotura fibrilar

Esta es una patología que puede afectar a cualquier músculo de nuestro cuerpo, ya que todos tienen una estructura celular similar entre sí. Debido a que la práctica deportiva está cada vez más generalizada en la sociedad, se está produciendo un incremento de este tipo de lesiones.

Una rotura fibrilar o desgarro muscular es una afectación muy frecuente, que suele ser habitual entre deportistas. Sin embargo, también pueden ocurrir si una persona sedentaria realiza un esfuerzo brusco.

La gravedad de la lesión depende de múltiples factores: la zona muscular lesionada, el tamaño de la rotura, la edad del paciente, la forma en la que se produjo la lesión, la actividad deportiva previa o el estado de salud general entre otros. Si quieres conocer más datos de esta afectación, te explicamos algunas de las características más comunes.

¿Qué es una rotura de fibras musculares?

Es una lesión muscular donde se rompen, con diferente intensidad, las fibras que componen el músculo.

Sucede con gran frecuencia en em ámbito deportivo, en especial en aquellos deportes que requieren una fuerte contracción muscular explosiva o aceleración rápida. Por este mecanismo lesional, las roturas se suelen localizar en la musculatura de las piernas, con mayor incidencia en isquiotibiales (30% bíceps femoral y 5% semitendinoso), abductores (18%), gemelos (conocida como “tennis leg”, 16%), cuádriceps (12%) y  aductores; pero igualmente pueden ocurrir a nivel de los brazos en bíceps, tríceps, pectoral, dorsal ancho e incluso abdominales, músculos del hombro o lumbares.

La rotura de fibras se produce a nivel celular, cuando una fuerza de tensión supera la resistencia del tejido muscular, y es lo que provoca la rotura de las fibras. La lesión puede describirse en tres grados, tal y como se muestra en este caso clínico.

  • Elongación o distensión muscular, en la que sólo se produce un fuerte estiramiento de las fibras musculares, sin rotura.
  • Grado 1: Sí se producen microrroturas de varias fibras o fascículos musculares, afectando a menos del 5% de la superficie total.
  • Grado 2: Sí hay una lesión parcial del músculo, donde se rome entre el 5-50% de la superficie muscular.
  • Grado 3: Rotura completa del músculo, pudiendo apreciarse retracción a simple vista o a la palpación.
  • En el extremo más grave, se pueden llegar a producir desinserciones del músculo de la unión miotendinosa.

¿Qué síntomas pueden indicar una rotura fibrilar?

  • Inicio repentino, conocido como “signo de la pedrada”.
  • Dolor muy intenso, agudo y localizable.
  • Incapacidad para proseguir con la actividad que se estaba realizando.
  • Dolor a la contracción del músculo que se ha lesionado, e imposibilidad de movimiento.
  • Debilidad muscular.
  • Aparición de hematoma o edema, a los 2-3 días después.
  • Sensación de hinchazón en la zona muscular.

En algunos casos de roturas fibrilares de grado 1, se pueden llegar a confundir con contracturas musculares, ya que comparten síntomas similares. En estos casos es importante diferenciarlos para que el proceso de curación sea el adecuado a cada lesión.

¿Cuáles son las causas que pueden originar roturas fibrilares?

  • Elongación del músculo de forma brusca, por fuerzas pasivas (externas, sin contracción) o activas(implica contracción muscular).
  • Contusión o golpe directo sobre la masa muscular.
  • Contracciones violentas del músculo, por un esfuerzo que supera su capacidad contráctil.
  • Cambios bruscos de velocidad o gestos explosivos.
  • Sobrecarga muscular excesiva, con previa fatiga muscular o calentamiento inadecuado.
  • Antecedentes de lesiones musculares mal cicatrizadas.
  • Deshidratación o nutrición deficiente.
  • Sedentarismo.
  • Mala circulación, que dificulta el aporte de nutrientes.
  • Antecedentes de enfermedades metabólicas, como diabetes.

¿Qué tratamiento se sigue en una rotura fibrilar?

Suelen ser lesiones que tienen una buena recuperación, si se respetan los plazos de cicatrización. El tiempo de recuperación puede oscilar entre 8-10 días en el grado 1, de dos a tres semanas en el grado 2 y por encima de un mes en el grado 3. Para terminar, es importante realizar un correcto tratamiento de fisioterapia a la hora de prevenir futuras recaídas.

Como norma general, el tratamiento que se aplica es únicamente conservador, mediante reposo relativo el tiempo necesario, vendaje compresivo, antiinflamatorios, aplicación de hielo, fisioterapia, ejercicios y estiramientos. Solo se tratan con cirugía los casos de desgarros graves con retracción de los extremos musculares; o si fallan los tratamientos iniciales. Este estudio compara ambos casos.

¿Qué tratamientos hacemos en la clínica RECUPERATE para el desgarro muscular?

  • En primer lugar, es imprescindible una valoración del tejido para diferenciar si ha habido rotura muscular o es solamente una contractura. En la clínica, mediante el uso de la ecografía podemos hacer una rápida cuantificación del daño, además de seguir la evolución dinámica de la cicatrización. En este artículo se explica la validez de la ecografía para realizar esta exploración y la necesidad de una detección eficaz y precoz de esta lesión.

En función del tipo de lesión que se aprecie, plantearemos un tratamiento individualizado, en el que nos apoyaremos en la última tecnología disponible y combinando los diferentes tratamientos a nuestro alcance de la forma más eficaz.

  • La EPI o Electrolisis Percutánea es una técnica invasiva y ecoguiada que consiste en la aplicación de una corriente galvánica en el lugar concreto de la lesión. Gracias a ello, se genera una respuesta antiinflamatoria, produciendo actividad metabólica y reparando del tejido dañado.
  • Además, la neuromodulación percutánea ecoguiada aplica una corriente de baja frecuencia para estimular el sistema nervioso, reducir el dolor y la tensión. Efectos similares conseguimos a través de la tecnología Zimmer
  • Para abordar esta lesión, nos apoyamos también en la diatermia por radiofrecuencia con INDIBA o TCare, con el objetivo de acortar el plazo de curación de los tejidos musculares. Su función es aumentar el ritmo metabólico para favorecer la eliminación de sustancias y elastificar la cicatriz.
  • Aplicación de la tecnología de ondas de choque para complementar el resto de las técnicas de fisioterapia, con grandes resultados en casos más complicados, como muestra este artículo. Entre otros efectos, estimulan la producción de colágeno y ayudan a la vascularización del tejido.
  • Vendaje neuromuscular, para ayudar al drenaje del hematoma, inflamación o estímulo muscular constante.
  • Terapia manual aplicada por nuestros fisioterapeutas, mediante técnicas de drenaje y movilizaciones. 
  • En último lugar, te enseñaremos una serie de ejercicios que podrás realizar en las etapas finales, para lograr una recuperación total. Incluye indicaciones de trabajo muscular excéntrico, estiramientos, trabajos de equilibro o propiocepción.

Entre los consejos más comunes para la futura prevención de lesiones de este tipo, se incluye el realizar un calentamiento previo a la realización de deporte explosivo, hidratación correcta, no forzar nuestro cuerpo si notamos mucha fatiga y, por último, respetar los tiempos de cicatrización del tejido muscular. Sin embargo, si ya has notado alguno de estos síntomas, ven a visitarnos para conseguir una rápida recuperación.