Electrolisis percutánea intratisular (EPI): ¿qué es?

EPi: Electrolisis percutanea intratisular

Este enfoque terapéutico ha sido desarrollado por el fisioterapeuta José Manuel Sánchez Ibáñez y ha demostrado ser efectivo en el tratamiento no solo de la tendinopatía rotuliana, sino también de otras lesiones musculotendinosas y casos de atrapamiento de nervios periféricos.

Gracias a la precisa guía ecográfica, la EPI permite actuar directamente sobre la lesión, generando un proceso inflamatorio local que favorece la activación temprana de la recuperación. Esto contribuye a una rápida reparación del tejido dañado y ayuda a reducir la frecuencia de recaídas.Aunque la evidencia científica respaldando la eficacia de la EPI en comparación con otros tratamientos sigue siendo limitada, diversos estudios experimentales y series de casos clínicos han informado resultados positivos en pacientes tratados con esta tecnica epi®.

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Una vez realizado el tratamiento de Electrolisis Percutánea Intratisular (EPI), es importante entender el proceso de recuperación que se debe seguir para obtener los mejores resultados. A continuación, se detallan las etapas clave de este proceso:

  • Etapas iniciales: Durante los primeros días después de la EPI, es normal experimentar una respuesta inflamatoria localizada. Puede haber un leve aumento del dolor y la sensibilidad en la zona tratada. Es importante descansar y evitar actividades que puedan sobrecargar el tejido afectado.
  • Control de la inflamación: En esta fase, se recomienda aplicar medidas para controlar la inflamación, como la aplicación de hielo en la zona afectada. También se pueden utilizar técnicas de terapia manual suave y estiramientos específicos para facilitar la movilidad y promover la circulación sanguínea.
  • Ejercicio terapéutico: A medida que disminuye la inflamación, se puede comenzar con ejercicios suaves pero progresivos. Estos ejercicios están diseñados para fortalecer y estabilizar los músculos y tendones afectados. Es importante seguir las pautas proporcionadas por el fisioterapeuta para asegurar una progresión adecuada.
  • Rehabilitación funcional: Una vez que se alcanza cierta estabilidad y se mejora la fuerza y el rango de movimiento, se pueden iniciar actividades de rehabilitación funcional específicas para su caso. Estas actividades pueden incluir ejercicios de equilibrio, coordinación y reeducación de patrones de movimiento.
  • Seguimiento y ajustes: Durante todo el proceso de recuperación, es fundamental realizar visitas de seguimiento con el fisioterapeuta. Esto permite evaluar el progreso, realizar ajustes en el tratamiento y proporcionar recomendaciones adicionales para garantizar una recuperación completa y duradera.

Es importante tener en cuenta que la duración del proceso de recuperación puede variar según la gravedad de la lesión y la respuesta individual de cada paciente. Además, es fundamental seguir las indicaciones y recomendaciones del profesional de la fisioterapia para obtener los mejores resultados.

La electrolisis percutánea intratisular (EPI) es una técnica terapéutica avanzada utilizada en fisioterapia para el tratamiento de diversas afecciones musculoesqueléticas. Consiste en la aplicación de corrientes eléctricas de baja intensidad a través de una aguja de acupuntura, dirigidas específicamente al tejido lesionado o afectado. Esta técnica ha ganado popularidad debido a su efectividad en la promoción de la curación de tejidos, alivio del dolor y mejora de la función muscular, todo ello con un bajo riesgo de complicaciones. En esta breve introducción, exploraremos algunas de las ventajas y beneficios asociados con la EPI en el contexto de la rehabilitación musculoesquelética.

  1. Tratamiento dirigido: La EPI permite una aplicación precisa y dirigida del tratamiento en el tejido afectado, lo que minimiza el riesgo de efectos secundarios no deseados y maximiza la eficacia terapéutica.
  2. Efectividad: Se ha demostrado que la EPI es efectiva en el tratamiento de una variedad de condiciones musculoesqueléticas, incluyendo tendinopatías, lesiones musculares, fascitis plantar, entre otras.
  3. Estimulación del proceso de curación: La EPI puede estimular el proceso de curación al promover la regeneración del tejido conectivo, aumentar el flujo sanguíneo local y facilitar la eliminación de desechos metabólicos.
  4. Reducción del tiempo de recuperación: Al acelerar el proceso de curación y mejorar la calidad del tejido tratado, la EPI puede ayudar a reducir el tiempo necesario para la recuperación completa de la lesión.
  5. Mínima invasión: Aunque implica la inserción de una aguja en el tejido, la EPI se considera un procedimiento mínimamente invasivo en comparación con otras intervenciones quirúrgicas o terapias más invasivas.
  6. Alivio del dolor: La EPI puede ayudar a aliviar el dolor asociado con condiciones musculoesqueléticas al disminuir la irritabilidad del tejido afectado y reducir la actividad de los receptores del dolor.
  7. Mejora de la función muscular: Al promover la regeneración del tejido y reducir la inflamación, la EPI puede ayudar a restaurar la función muscular normal y mejorar la movilidad articular.
  8. Compatibilidad con otras terapias: La EPI puede combinarse fácilmente con otras modalidades de tratamiento, como el ejercicio terapéutico, la terapia manual y la terapia de ondas de choque, para lograr resultados óptimos en el manejo de lesiones musculoesqueléticas.
  9. Personalización del tratamiento: La intensidad y la duración del tratamiento con EPI pueden ajustarse según las necesidades individuales del paciente y la gravedad de la lesión, lo que permite una personalización óptima del enfoque terapéutico.
  10. Bajo riesgo de complicaciones: La EPI es generalmente segura cuando se realiza por un profesional capacitado, y el riesgo de complicaciones graves es bajo en comparación con otros procedimientos invasivos más agresivos.

Es importante destacar que, si bien la EPI ofrece varias ventajas, su uso debe ser supervisado y realizado por profesionales de la salud capacitados en su aplicación para garantizar resultados seguros y efectivos.

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Si bien la Electrolisis Percutánea Intratisular (EPI ®) es una técnica efectiva en el tratamiento de lesiones musculotendinosas, es importante tener en cuenta algunas contraindicaciones antes de someterse a este procedimiento.

  • Tumores: La EPI está contraindicada en pacientes con tumores, ya que el proceso inflamatorio que se genera puede estimular el crecimiento descontrolado de las células tumorales.
  • Infecciones articulares o sistémicas: Si el paciente presenta infecciones en las articulaciones o sistémicas, se debe evitar la aplicación del tratamiento EPI, ya que podría agravar la condición infecciosa y causar complicaciones adicionales.
  • Alteraciones de la hemostasia: La EPI no debe utilizarse en individuos con trastornos de la coagulación o alteraciones en la capacidad de la sangre para coagular correctamente. El proceso inflamatorio provocado por la técnica puede dificultar la cicatrización adecuada de las heridas.

Es fundamental que el fisioterapeuta realice una evaluación exhaustiva del paciente antes de aplicar la EPI, asegurándose de descartar la presencia de estas contraindicaciones. Además, es necesario contar con la autorización del médico especialista correspondiente en caso de dudas o situaciones particulares.

Recuerda que la seguridad del paciente es de vital importancia y seguir las indicaciones adecuadas contribuye a garantizar el éxito del tratamiento.

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