Epicondilitis, más allá del «Codo de Tenista»

La epicondilitis, también conocida como “codo de tenista”, es un dolor en el antebrazo a nivel del codo. 

Su nombre puede ser engañoso, ya que no es una lesión exclusiva del tenis. De hecho, gran parte de estas lesiones se producen en personas no deportistas que desarrollan actividades manuales y repetitivas o en deportistas de otras disciplinas.

Te explicamos a continuación más datos sobre esta lesión para que puedas diferenciar entre ésta y otras dolencias que se producen en los brazos.

¿Qué es la epicondilitis?

Se denomina epicondilitis a un dolor en el antebrazo que se localiza en la parte lateral o externa del codo y en los músculos que ahí se insertan. 

El nombre de la patología deriva de la anatomía de esta región, ya que el epicóndilo es el hueso que notamos en la parte externa del codo. Aquí se insertan una serie de tendones de los músculos que llegan hasta la muñeca, a la que se denomina musculatura extensora de la mano (que mueven la muñeca hacia el dorso de la mano).

Epicondilitis o codo de tenista

Esta musculatura se ve afectada cuando se realizan movimientos repetitivos e intensos, que provocan una sobrecarga mecánica de la inserción del tendón en el hueso. Con el paso del tiempo, el uso excesivo y la tensión sobre la articulación causan desgarros de tamaño microscópico en el tejido.

Si el ritmo al que se producen los desgarros supera la capacidad que tiene el cuerpo de recuperarse, se origina una primera fase de inflamación y dolor; que puede evolucionar causando la degeneración del tendón

¿Cómo saber si sufro epicondilitis en mi brazo?

Para saber si sufres epicondilitis hay que estar muy pendiente del inicio de los síntomas, que pueden aparecer de dos formas, según el mecanismo que provoca la lesión:

  • Dolor en el codo que evoluciona de forma rápida, en cuestión de días. Suele producirse poco después de iniciar un nuevo trabajo o ejercicio. En este caso, la musculatura está débil y desentrenada para ello. 
  • Inicio como molestia leve en el codo que aumenta de forma lenta y gradual, con el paso del tiempo, después de meses o años realizando un movimiento similar en el trabajo. Este dolor se puede llegar a cronificar.

Existen una serie de signos y síntomas comunes a esta lesión:

  • El dolor suele ser sólo en un brazo, con el que desarrollamos la actividad. 
  • Al principio, el dolor sólo aparece con el movimiento. Si evoluciona sin tratamiento, el dolor acaba siendo crónico y está presente incluso en reposo.
  • El dolor reaparece cuando se reproduce el gesto del mecanismo lesional u otros movimientos cotidianos con el codo (desatornillar, servir agua de una jarra, abrir una puerta…).
  • Existe dolor al tocarnos en la parte lateral del codo (epicóndilo). Esta zona se vuelve altamente sensible y aparecerán molestias al menor contacto.
  • El dolor se extiende hacia los músculos de la parte externa del antebrazo.
  • Pérdida de fuerza en la mano afectada.

¿Cuál es la causa de dolor en el codo?

Esta lesión ocurre en personas que realizan actividades laborales o de ocio que requieren el uso repetitivo y vigoroso de la musculatura del antebrazo

  • Actividades de cierta intensidad y muy monótonas: pintores, mecánicos, carpinteros, carniceros, personal de cocina, peluquería, limpieza…
  • Cargar con excesivo peso y no realizar el descanso o recuperación necesaria.
  • Actividades que supongan la exposición a vibraciones (martillos neumáticos).
  • Personas que practican deportes de raqueta (sobre todo en categorías principiantes). 
  • Otros deportes como remo, pesas…
  • Realización de una técnica deportiva inadecuada, desconocimiento de la biomecánica correcta.

En este reciente estudio (de 2018) se estima que entre el 1 y 3 % de la población general pueden sufrir esta lesión, aumentando la cifra hasta un 7% en trabajadores manuales. No se aprecian diferencias en cuanto a los sexos, pero en cuanto a la edad, la mayoría de los casos se diagnostican entre los 30 y 60 años. 

Codo de tenista

¿Qué tratamiento se utiliza en la epicondilitis?

El diagnóstico correcto y la valoración inicial de los síntomas son claves para el tratamiento de esta lesión: el fisioterapeuta analizará el dolor, la fuerza y la movilidad del codo. 

Para ello, es de gran ayuda la ecografía, que permite la visualización de alteraciones en el tendón, como el engrosamiento o adelgazamiento de su estructura, roturas, calcificaciones, irregularidades óseas…

En primer lugar, el tratamiento que se aplica en este tipo de dolor en el codo es conservador, es decir, se utilizan técnicas de fisioterapia encaminadas a disminuir la inflamación, el dolor y reparar las micro-roturas que se hayan podido producir en el tendón.

Si este tratamiento es insuficiente, se pasa a valorar una intervención con infiltraciones de corticoides directamente sobre el tejido afectado, siempre bajo supervisión de un especialista que analice los riesgos y beneficios de este abordaje. 

En último lugar, si los síntomas no mejoran después de 9 a 12 meses, se puede recurrir al tratamiento quirúrgico, mediante cirugía abierta o artroscopia.

¿Qué tratamientos hacemos en la clínica RECUPERATE para la epicondilitis?

Como parte del proceso diagnóstico, tu caso se puede valorar gracias a la ecografía para conocer el grado de afectación del tejido y evolución, e individualizar el tratamiento. 

El fisioterapeuta llevará a cabo una serie de técnicas dirigidas a reducir la inflamación, el dolor y recuperar las condiciones óptimas del tejido lesionado. Estos objetivos se alcanzan gracias a diferentes técnicas impartidas por los fisioterapeutas.

Aprovechando la ecografía, pueden realizase técnicas invasivas como EPI para localizar la inserción tendinosa de los músculos en el epicóndilo y actuar directamente sobre esta estructura para disminuir la inflamación.

Las ondas de choque se aplican en la epicondilitis con finalidad de promover la correcta cicatrización del tejido afectado; técnica cuya eficacia se analiza en este artículo reciente (año 2020).

El tratamiento de radiofrecuencia con INDIBA® ayuda a la aceleración de la recuperación, mediante la reparación celular, y recuperación de la adecuada elasticidad del tendón.

Además, la punción seca sobre los puntos gatillo miofasciales junto con la terapia inductiva, el masaje y los estiramientos actúan para relajar la musculatura del antebrazo dañada en esta lesión. 

Para complementar el tratamiento, el fisioterapeuta te enseñará una serie de ejercicios y estiramientos, de tal forma que puedas continuar tu recuperación también desde casa.

Para los más curiosos dejamos este artículo, que muestra las líneas de tratamiento recomendadas por la evidencia científica.

Si últimamente has notado molestias en los brazos que identificas con alguno de estos síntomas, contacta con nosotros para comenzar tu recuperación cuanto antes.