Esguince maleolo externo

Esguince de tobillo | Clínica Fisioterapia Salamanca Recupérate

El esguince del maléolo externo ocurre cuando los ligamentos que soportan el exterior del tobillo se estiran o desgarran debido a una torsión repentina. Esto puede suceder en cualquier actividad deportiva que implique giros rápidos o movimientos inesperados.

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El tobillo es una estructura compleja que incluye huesos como el astrágalo, el calcáneo y, por supuesto, los maléolos. Los ligamentos, como el astragalino anterior (LPAA) y el astragalino posterior (LPAP), junto con el complejo lateral externo, estabilizan la articulación del tobillo y la articulación subastragalina.

Las causas comunes incluyen la inversión forzada del tobillo, donde el pie se tuerce hacia adentro, llevando a una lesión del ligamento lateral externo. Este movimiento puede causar desde una simple distensión hasta una rotura completa del ligamento, especialmente si hay un historial de esguinces previos.

Las causas de un esguince del maléolo externo abarcan una variedad de factores y situaciones, particularmente aquellas que involucran la articulación del tobillo y la articulación subastragalina, estructuras esenciales para la movilidad y estabilidad. Este tipo de lesión es común en los deportistas de élite, quienes frecuentemente exponen sus tobillos a esfuerzos extremos y movimientos bruscos.

Uno de los mecanismos más frecuentes es la inversión forzada del tobillo, donde el pie se gira hacia adentro más allá de su rango normal, alcanzando un ángulo crítico donde, si superamos los 90° realizaremos muy lentamente, podemos causar una lesión articular capsular. En este movimiento, los ligamentos del tobillo, específicamente el lateral externo del tobillo, se estiran excesivamente o se desgarran, lo que se denomina esguince del ligamento lateral.

La base del quinto metatarsiano puede servir de punto de referencia para entender el desplazamiento y la fuerza aplicada durante la lesión. En casos graves, como el esguince grado III, se produce una rotura completa del ligamento, causando inestabilidad crónica y consiguiente riesgo de apertura de la articulación, lo cual puede requerir el tratamiento del esguince de tobillo con métodos más invasivos que el simple reposo, hielo, compresión y elevación.

Durante la evaluación clínica, la maniobra explora la sindesmosis y se busca laxitud comparando el tobillo enfermo es mayor que el tobillo sano la percepción de estabilidad es esencial. La resonancia magnética nuclear puede proporcionar imágenes detalladas de rupturas parciales del ligamento y de la lesión capsular articular, además de mostrar el desplazamiento posterior del astrágalo.

El astrágalo juega un papel crucial en la estabilidad de la articulación y, junto con el calcáneo en sentido posteroanterior, forma una unidad funcional que puede verse comprometida durante un esguince. Los ligamentos específicos, como el astragalino anterior (LPAA) y el astragalino posterior (LPAP), son fundamentales para la estabilidad y pueden sufrir durante la inversión del tobillo sujetando y la lentamente la inversión del tobillo.

En la fase de recuperación, se enfatiza el drenaje linfático para reducir el edema, y se recomiendan ejercicios de propiocepción y ejercicios isométricos para recuperar la fuerza y estabilidad, evitando cualquier movimiento de inversión peligroso. La meta final es estabilizar el desplazamiento posterior y retornar al individuo a su nivel previo de actividad, minimizando los esguinces afectan a la función normal y evitando cualquier recidiva futura.

Cada uno de estos factores contribuye a un mayor entendimiento de las causas y mecanismos detrás de un esguince del maléolo externo, proporcionando una base para un enfoque de tratamiento efectivo y orientado a la prevención de futuras lesiones.

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Los síntomas típicos incluyen dolor agudo, inflamación, equimosis y hematoma alrededor del área afectada, especialmente detrás del maléolo externo. La gravedad de los síntomas varía según el grado de lesión, desde molestias leves hasta dolor intenso con incapacidad para apoyar el peso.

Los síntomas del esguince del maléolo externo, como ya hemos comentado, varían según la gravedad de la lesión, que puede clasificarse desde un leve estiramiento hasta una ruptura completa de los ligamentos. Esta lesión no solo implica los ligamentos específicos como el astragalino anterior (LPAA) y el astragalino posterior (LPAP), sino que también puede afectar a la integridad estructural general de la articulación del tobillo, conduciendo a una serie de manifestaciones clínicas.

Inicialmente, el síntoma más evidente es el dolor agudo, localizado detrás del maléolo externo, donde los ligamentos han sido dañados. Este dolor se intensifica con el movimiento y la presión, y puede irradiarse hacia la zona del lateral corto del pie o hacia el lateral interno, dependiendo de la extensión y de la dirección del daño.

La equimosis y hematoma con dolor son indicativos de un esguince de grado considerable, sugiriendo daños en los vasos sanguíneos circundantes y una posible fractura del maléolo en casos más severos. El área afectada comúnmente presenta una coloración azulada o morada debido a la acumulación de sangre bajo la piel.

El análisis de la estabilidad de la articulación es crucial; mediante la comparación de ambos tobillos, buscamos laxitud comparando el tobillo lesionado con el no afectado. Una diferencia notable en la movilidad puede indicar una laxitud articular lesión, significativa de un esguince de tobillo severo o de un esguince grado III, donde hay una ruptura completa de uno o más ligamentos.

Los esguinces de tobillo frecuentemente vienen acompañados de inflamación, la cual no solo es visible alrededor del tobillo sino que también puede extenderse hacia arriba por la pierna o hacia abajo hacia el pie, afectando las lesiones del aparato locomotor adyacentes.

El tratamiento sigue el enfoque RICE: reposo, hielo, compresión y elevación. Los ejercicios isométricos y de propiocepción pueden ayudar a restablecer la función normal. En casos de esguince grado III o esguince grave, podría ser necesaria una intervención quirúrgica para restablecer la estabilidad del tobillo.

Este enfoque inicial está diseñado para minimizar la hinchazón y el dolor, evitando cualquier actividad que pueda agravar la lesión. La compresión mediante el uso de vendajes puede ayudar a estabilizar la articulación, mientras que la aplicación de hielo reduce la inflamación y el reposo facilita la curación.

En la rehabilitación, se recomienda realizar movimientos como la inversión del tobillo sujetando el medio para evitar la inestabilidad crónica. La maniobra exploratoria realizada en la consulta busca laxitud comparando con el lado sano, y la resonancia magnética nuclear puede ser útil para evaluar las lesiones asociadas.

El retorno a la actividad deportiva debe hacerse gradualmente, y el uso de drenaje linfático para reducir el edema puede ser beneficioso. Es crucial evitar la inversión forzada del tobillo y realizar ejercicios que fortalezcan el área para prevenir futuros esguinces.

En resumen, la recuperación del esguince del maléolo externo implica un enfoque cuidadoso y metódico para asegurar una curación completa y evitar la recurrencia, permitiendo que el deportista regrese a su actividad con confianza y seguridad.

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