La bursitis en rodilla es una de las lesiones de rodilla más habituales y puede afectar de forma directa a la vida diaria del paciente. La bursitis de rodilla aparece cuando una bursa o bolsa serosa, también llamada bolsa sinovial, sufre una inflamación con acumulación de líquido, provocando dolor, hinchazón y limitación del movimiento. Entender las causas y tratamiento es clave para aliviar el dolor, reducir el riesgo de recaídas y recuperar el movimiento normal de la articulación.
Qué es la bursitis en rodilla y cómo afecta al movimiento
La bursitis de rodilla se produce cuando una de las bursas que protegen el roce entre huesos, tendón y tejidos blandos se inflama. La bursitis de rodilla suele provocar dolor localizado hinchazón, dificultad para sentir dolor al mover la articulación y rodilla hinchazón, afectando a gestos básicos como caminar, subir escaleras o arrodillarse. En fases avanzadas, el movimiento se vuelve doloroso y aparece una clara limitación del movimiento.
Función de las bursas y por qué se inflaman
Las bursas son pequeñas estructuras llenas de líquido cuya función es reducir la fricción entre los tejidos durante el movimiento. Cuando existe presión constante, movimientos repetitivos, microtraumatismos repetitivos o golpes directos, la bolsa sinovial se inflama y puede producir bursitis. Esta inflamación puede verse agravada por infección, incluida la infección bacteriana, o por enfermedades articulares como artritis, artritis reumatoide y artrosis.
Causas más frecuentes de la bursitis en la rodilla
Las causas más comunes de la bursitis de rodilla incluyen golpe directo, golpes directos, apoyo prolongado sobre superficies duras, movimientos repetitivos, sobrecarga en deportes y en fisioterapia deportiva. También influyen factores como obesidad y artrosis, obesidad y artrosis, exceso de peso, artrosis de rodilla… Todos estos elementos aumentan el riesgo de padecer bursitis y explican las causas y los factores implicados.
Síntomas que permiten identificar la bursitis
Los síntomas comunes incluyen dolor, hinchazón, sensación de presión en la parte afectada, en especial en la parte interna de la rodilla, enrojecimiento, calor local y dificultad para apoyar peso. En algunos casos aparece bursitis y tendinitis, lo que agrava los síntomas y el tratamiento se vuelve más prolongado.
Cómo se diagnostica la bursitis en la rodilla
El diagnóstico se basa en la exploración física y en la historia clínica del paciente. Para confirmar el diagnóstico se utilizan pruebas diagnósticas, pruebas de imagen, pruebas de diagnóstico por imagen como radiografía, resonancia magnética o resonancia magnética. En casos complejos, puede intervenir un traumatólogo especialista, sobre todo si se sospecha infección o lesiones asociadas.
Fisioterapia para la bursitis en rodilla: tratamiento y objetivos
La fisioterapia es fundamental en la bursitis de la rodilla. La bursitis de rodilla con fisioterapia permite aliviar, aliviar el dolor, aliviar la presión, reducir la inflamación y mejorar la función de la articulación. La fisioterapia deportiva también es clave cuando la lesión está relacionada con deportes o sobrecargas repetidas. El tratamiento se adapta a cada caso y el tratamiento suele combinar distintas técnicas conservadoras.
Técnicas de fisioterapia recomendadas para la bursitis en rodilla
Dentro de los tratamientos de rodilla incluyen terapia manual, control de cargas, aplicación de frío, drenaje para reducir la acumulación de líquido, trabajo sobre el tendón afectado y readaptación funcional. Estas técnicas ayudan a reducir la presión constante, mejorar el movimiento y aliviar el dolor de forma progresiva.
Ejercicios terapéuticos para reducir inflamación y mejorar movilidad
Los ejercicios se orientan a recuperar el rango de movimiento, fortalecer la musculatura que estabiliza la rodilla y evitar movimientos repetitivos dañinos. El objetivo es disminuir la hinchazón, mejorar la estabilidad y reducir el riesgo de padecer nuevas recaídas, siempre respetando la fase de la lesión.
Cuánto dura la recuperación de una bursitis de rodilla
La recuperación depende de las causas, de los factores de riesgo y del abordaje terapéutico. En general, con un buen tratamiento, la evolución es favorable en pocas semanas. Sin embargo, si existen lesiones, infección, artrosis o sobrepeso, el proceso puede alargarse.
Consejos para aliviar el dolor y reducir la inflamación
Para aliviar el dolor se recomienda reposo relativo, aplicación de frío, uso de rodilleras, control del peso para alcanzar un peso saludable y evitar actividades que generen presión excesiva sobre la rodilla. También es importante evitar arrodillarse sobre superficies duras y seguir las pautas de fisioterapia indicadas.
Prevención: hábitos y cuidados para evitar nuevas bursitis
La clave para prevenir la bursitis y prevenir la bursitis de rodilla es reducir los factores de riesgo, evitar microtraumatismos repetitivos, mejorar la técnica deportiva, controlar el peso y mantener una buena movilidad articular. La prevención disminuye el riesgo de padecer bursitis a largo plazo.
Tratamiento de bursitis en rodilla en Salamanca en Clínica de fisioterapia Recupérate
En Clínica de fisioterapia Recupérate abordamos la bursitis en rodilla desde un enfoque integral y personalizado. Nuestro equipo de fisioterapia, con experiencia en fisioterapia deportiva y tratamiento de lesiones de rodilla, trabaja para reducir el dolor, la hinchazón y restaurar la función de la rodilla. Combinamos técnicas avanzadas y seguimiento individualizado para ofrecer los mejores resultados en bursitis, adaptándonos a cada paciente y a su ritmo de recuperación.